Gripe y resfriado común, cómo aprender a distinguirlos

gripe

Todos nos hemos sentido acatarrados alguna vez y conocemos sus síntomas. Se estima que la media de contagio anual en un adolescente o adulto joven es de 3 veces al año.

El resfriado común es una inflamación leve de las mucosas respiratorias causada por un grupo de diferentes virus que produce estornudos, secreción nasal, tos y expectoración.

A veces se acompañada de ligera sensación febril. Su forma de contagio principal es el contacto directo por las manos y los objetos. Y menos por la vía aérea.
El tabaco y los lugares muy concurridos favorecen su trasmisión (por ejemplo la escuela). Su evolución es favorable en una semana, necesitando solamente tratamiento sintomático de analgésicos, beber líquidos y descanso. No suele producir complicaciones.
Por su parte, la gripe es una enfermedad infecciosa respiratoria que se contagia muy fácilmente, está producida por un virus perteneciente a la familia Orthomyxoviridae. Existen tres tipos: virus influenza A, B y C, y, en el caso del tipo A, se subdivide en varios subtipos según componentes H y N.
Se caracteriza por la aparición súbita de síntomas respiratorios característicos como son tos, dolor de garganta y dificultad para respirar. Acompañados de fiebre, malestar general, dolor de cabeza y dolores musculares. No todos los síntomas siempre están presentes y en el caso de los niños puede ir acompañado de vómitos y diarrea. Lo más frecuente es que evolucione favorablemente en 2-4 días aunque la tos y el cansancio pueden durar una semana. Afecta más a niños pequeños (5 a 9 años) y adultos jóvenes. Pudiendo aparecer complicaciones en ancianos y personas con enfermedades crónicas.
La gripe transmite de persona a persona siendo su forma de contagio principal la vía respiratoria mediante las pequeñas gotitas emitidas al hablar, toser o estornudar que los pacientes contagiados tienen en las secreciones respiratorias de nariz y garganta.
Estas secreciones también pueden contagiar si las llevamos en las manos.  Especialmente es contagiosa durante los tres primeros días de padecerla aunque puede contagiarse desde un día antes hasta los 7 días  de la enfermedad.
Es importante quedarse en casa para no contagiarla. El tabaco y los lugares concurridos también favorecen su contagio afectando de forma más importante a ciertas profesiones como sanitarios y de la educación. Siendo característico la aparición en ondas epidémicas anuales estacionales en otoño e invierno.
En la mayor parte de los casos la enfermedad cura sola siendo el tratamiento fundamentalmente sintomático con analgésicos tipo paracetamol, antitérmicos, líquidos y descanso. Existe tratamiento antiviral específico (oseltamivir, zanamivir) que se indica a pacientes con complicaciones o grupos de riesgo de padecerlas. De hecho, está demostrado que estos medicamentos no curan la enfermedad solo disminuyen su duración y la posibilidad de complicaciones, tienen efectos secundarios y deben ser indicados por profesionales médicos.

Medidas preventivas
El paciente puede actuar a dos niveles en la prevención de las enfermedades respiratorias: el primero, sobre el mecanismo de transmisión, utilizando medidas higiénico-sanitarias para tratar de evitar el contagio entre personas y, el segundo, mediante actuaciones en el individuo para evitar que caiga enfermo, esto es, mediante la vacunación en el caso de que haya gripe. En el caso del resfriado común, en la actualidad no existe ninguna vacuna que haya demostrado una alta eficacia. Los antibióticos no están indicados al ser una enfermedad vírica; solamente son útiles en el caso de que existan complicaciones y siempre que hayan sido recetadas por prescripción médica.

Higiénico-sanitarias 

Vías para evitar contagiar y ser contagiados
Es importante lavarse las manos con frecuencia y utilizar pañuelos de papel desechables al toser evitando tocarse la boca o nariz. Asimismo, si no dispone de pañuelos cubrirse con el dorso del antebrazo al toser o estornudar. Asimismo, evite compartir toallas, vasos, cubiertos y utensilios que puedan estar en contacto con la saliva y secreciones. También se recomienda evitar contactos cercanos. Lavar frecuentemente superficies donde puedan depositarse el virus: muebles, pomos y objetos. La ropa y utensilios de comida (vajilla, vasos, etc.) utilizados por las personas enfermas no es necesario que se laven separadamente pero si de forma apropiada con los detergentes habituales.

Contexto

Temporada de vacunación, entre octubre y noviembre
La vacuna de la gripe está recomendada tanto en personas sanas como en enfermos crónicos y produce una protección que empieza a ser efectiva a partir de las dos semanas de su administración. Evita padecer la enfermedad en un alto porcentaje de personas y en ocasiones si el paciente enferma de gripe esta será más leve y sin complicaciones, disminuyendo la hospitalización y la mortalidad. Cada año la Organización Mundial de la Salud recomienda la composición de la vacuna teniendo en cuenta el análisis de los virus detectados en los años precedentes. La campaña de vacunación en nuestro país se desarrolla en octubre-noviembre para prevenir la epidemia estacional.

¿Qué pacientes deben consultar a los servicios sanitarios?
Deberán consultar a los servicios sanitarios pacientes con riesgo a sufrir complicaciones y los pacientes que sientan dificultad al respirar, dolor torácico, aspecto azulado de la piel o alteración de la conciencia. Existe la posibilidad de que la enfermedad complique causando neumonía, otitis, sinusitis, meningitis, etc,. Esto es más frecuente en personas pertenecientes a grupos de riesgo como son embarazadas, enfermedades cardiovasculares, pulmonares, renales y hepática crónicas, diabetes, inmunodeprimidos (personas que padecen enfermedades o reciben tratamiento que deprimen su sistema defensivo), personas menores de 18 años que reciben tratamiento prolongado con aspirina, mayores de 65 y menores de 2 años y personas con obesidad mórbida.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *